Metacrilato
El más pedido. Canto limpio, buen acabado y admite color, imitación de acero o transparente. Es también el que mejor funciona retroiluminado.
Letras con cuerpo, no impresas: se ven, dan sombra y cambian por completo cómo se percibe un local. Fabricamos e instalamos corpóreas en metacrilato, PVC, madera y acero inoxidable, con luz o sin ella, para fachadas, recepciones y paredes de sala.
Un vinilo pegado en el cristal y unas letras corpóreas dicen dos cosas muy distintas del mismo negocio. El vinilo es plano y se lee; la corpórea tiene volumen, proyecta sombra y el cliente la registra como inversión. En locales donde el precio medio importa — restaurantes de ticket alto, clínicas, despachos, tiendas de marca — esa percepción se traduce en lo que el cliente está dispuesto a pagar dentro.
También es la pieza que mejor aguanta. Una corpórea en metacrilato o acero bien anclada sigue igual años después, mientras un impreso al sol del sur pierde color en una temporada. Cuesta más de entrada y sale más barata por año de vida.
El más pedido. Canto limpio, buen acabado y admite color, imitación de acero o transparente. Es también el que mejor funciona retroiluminado.
La opción equilibrada cuando hay mucha superficie que cubrir o el presupuesto manda. Ligero, fácil de anclar y se pinta en cualquier color.
Para locales con estética natural, cafeterías de especialidad y espacios de bienestar. En exterior hay que tratarla y revisarla, y te lo decimos antes.
El acabado más sobrio y el que mejor envejece en zona costera. Habitual en clínicas, despachos y hoteles.
Letras con LED por detrás que dibujan un halo sobre la pared, o iluminadas de frente. Hay que prever la acometida eléctrica antes de cerrar la obra.
El logo en volumen detrás del mostrador o en la pared del comedor. Es la foto que hacen los clientes y la que acaba en redes sociales.
Casi todo el coste de unas corpóreas se decide en tres preguntas: cuánto miden, de qué material son y si llevan luz. El resto son detalles.
Cuando alguien nos pide precio por teléfono sin esos datos, lo que puede salir es un número inventado. Preferimos ver el sitio, medir el espacio disponible y decirte qué combinación te da el mejor resultado por lo que quieres gastar.
No todo local necesita corpóreas. Estos son los casos en los que casi siempre valen lo que cuestan:
El precio se calcula por el alto de letra, el material y si llevan iluminación. Un nombre corto en PVC sin luz y ese mismo nombre en metacrilato retroiluminado pueden multiplicarse por varias veces. Medimos y te damos el precio con el material escrito, no una horquilla vaga.
El acero inoxidable y el metacrilato son los que mejor se comportan con sol directo y salitre. La madera en exterior necesita tratamiento y revisiones, y en primera línea de mar no la recomendamos salvo que el sitio lo pida estéticamente.
Cada letra se ancla por separado, normalmente con separadores o pegado estructural según la pared. Bien hecho no se ve el anclaje: solo la letra y su sombra. Es la parte más lenta del trabajo y la que distingue un montaje bueno de uno chapucero.
Se pueden retirar, pero la pared queda con los puntos de anclaje y suele necesitar un repaso de pintura. Si el local es de alquiler, conviene tenerlo previsto en el presupuesto desde el principio.
Sí. Si ya tienes logo, lo adaptamos a volumen respetando la tipografía. Si no lo tienes o está hecho con una fuente que no funciona en corpóreo, lo rediseñamos antes de fabricar: una letra demasiado fina no se puede cortar ni se sostiene.
Mándanos por WhatsApp una foto de la fachada o la pared y el nombre que va a ir. Te decimos qué material te conviene y en qué orden de inversión se mueve.
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