No hay un precio, hay tres decisiones

Cualquiera que te dé una cifra sin preguntarte nada te está vendiendo una plantilla o te va a pedir más dinero después. El precio de una web de restaurante depende de tres cosas y el resto son detalles: cuántos idiomas, si la carta se actualiza sola o hay que tocarla a mano, y qué tiene que hacer el cliente al llegar — mirar, reservar o pedir.

Con esas tres respuestas, el presupuesto se cierra en un rato. Sin ellas, cualquier número es inventado. Y es justo lo que diferencia una web que se paga sola de una que solo existe para que la ficha de Google tenga algo que enlazar.

Los siete factores que suben o bajan el presupuesto

Ordenados por cuánto afectan al coste final, de más a menos:

Factores que determinan el presupuesto de una web de restaurante, por impacto en el coste.
FactorCómo afecta al precioQué decidir
Número de idiomasCada idioma es contenido nuevo que hay que maquetar y mantenerEn el sur, ES e EN son obligatorios; DE y otros según tu clientela real
La cartaUna carta con fotos y alérgenos es la mitad del trabajo de la web¿Cuántos platos? ¿Cambian los precios cada temporada? ¿La editas tú?
Reservas o pedidoUn botón de WhatsApp es barato; un sistema de reservas con confirmación noEmpieza por WhatsApp y añade reservas cuando el volumen lo pida
Quién edita despuésSi tienes que editarla tú a diario, hace falta un gestor y eso sumaSi solo cambias precios dos veces al año, no pagues un gestor
FotografíaSin fotos buenas ninguna web de restaurante funciona¿Tienes fotos propias decentes o hay que producirlas?
TextosRedactar la carta y las secciones en varios idiomas lleva horasNos los das tú o los escribimos nosotros
Dominio y alojamientoEs la parte pequeña del coste, pero es anual y no desaparecePregunta siempre a nombre de quién queda el dominio

Desliza la tabla si la ves cortada en el móvil.

Las tres formas de comprar una web, y su trampa

Suscripción

Cuota mensual baja

Ofertas por unos pocos euros al mes. Salen bien de precio el primer año y son rápidas, pero la web no es tuya: si dejas de pagar, desaparece. Revisa siempre a nombre de quién está el dominio.

Plantilla

Plantilla montada

Precio medio y entrega rápida sobre un diseño ya hecho. Funciona si tu negocio es estándar. El riesgo es el peso: muchas plantillas cargan lento en el móvil, que es donde te busca el turista.

A medida

Proyecto propio

Inversión de una vez, la web es tuya y se construye alrededor de tu carta y tu forma de trabajar. Es lo que hacemos: código ligero, sin cuota de plataforma y sin plugins que caducan.

Qué tiene que incluir para que traiga reservas

Si un presupuesto no contempla esto, es barato por una razón. Esta es la lista mínima de una web de restaurante que funciona en zona turística:

  • Carga rápida en móvil con datos móviles, no solo con wifi
  • Carta accesible en dos toques, sin descargar un PDF que no se lee en el teléfono
  • Botón de WhatsApp o reserva siempre visible, sin formularios eternos
  • Los idiomas de tu clientela, cada uno con su dirección propia
  • Horario, ubicación y teléfono correctos y coincidiendo con tu ficha de Google
  • Fotos reales del local y de los platos, no banco de imágenes
  • Alérgenos, si sirves comida — es obligatorio y además evita incidentes
  • Que Google entienda que eres un restaurante: menú, horarios y ubicación marcados
Web de restaurante desarrollada por B22G vista en móvil y escritorio

Qué hacemos nosotros y en qué orden de inversión

No trabajamos con packs cerrados: cotizamos a medida porque un takeaway de veinte platos y un restaurante de tres salas con carta de vinos no cuestan lo mismo. Lo que sí publicamos son los rangos orientativos de nuestro producto para hostelería, para que sepas en dos minutos si encajamos.

El Pack Restaurante 360° arranca desde 497 € en su nivel base y llega a 1.497 € en el nivel premium, según idiomas, producción y alcance. La web se dimensiona dentro de ese marco o aparte, según lo que necesites. El presupuesto final se cierra tras un diagnóstico gratuito, y te decimos también lo que no te hace falta.

  • Diagnóstico gratuito antes de hablar de dinero
  • Presupuesto por escrito con el alcance detallado
  • Código ligero: sin cuota de plataforma ni plugins que caducan
  • El dominio queda siempre a tu nombre

Preguntas para hacer a cualquier proveedor

  • ¿A nombre de quién queda el dominio?
  • ¿Qué pasa con la web si dejo de pagar la cuota?
  • ¿Está incluido el alta en Google y la ficha del negocio?
  • ¿Quién actualiza los precios de la carta y cuánto cuesta?
  • ¿Me entregas los archivos y accesos si me voy?

Lo que sueles preguntarte

¿Cuánto cuesta una web para un restaurante pequeño?

Menos de lo que la gente cree, si se hace sencilla y bien: una sola página bien resuelta con carta, fotos, horario y WhatsApp puede ser suficiente para un takeaway o una cafetería. El coste sube cuando entran idiomas, fotografía nueva y sistema de reservas. Lo cerramos tras ver tu carta y tu volumen.

¿Es mejor pagar una cuota mensual o la web de una vez?

La cuota mensual es cómoda al principio y cara a los tres años, y en muchos casos la web no es tuya. El proyecto propio cuesta más de entrada y luego solo pagas dominio y alojamiento. Si piensas tener el local más de dos años, casi siempre sale mejor el proyecto propio.

¿Necesito web si ya tengo Instagram y Google Maps?

Necesitas las tres cosas, pero no dan lo mismo. La ficha de Google es donde te encuentran y Instagram es donde te recuerdan; la web es la única que controlas tú y la única donde el cliente puede ver la carta completa y reservar sin intermediarios. Si solo puedes hacer una cosa este mes, empieza por la ficha.

¿Cuánto tarda en estar lista?

Una web de restaurante suele estar lista en pocas semanas. Lo que marca el ritmo casi nunca es el desarrollo: son las fotos y los textos de la carta. Cuando el cliente tiene ese material preparado, todo se acelera.

¿La web me va a traer clientes por sí sola?

No, y quien te lo prometa miente. La web convierte al que ya te ha encontrado: cierra la reserva del que llega desde Google Maps, de la recomendación o del cartel de la calle. El tráfico viene de la ficha de Google, de las reseñas y de estar bien en la calle; la web es donde ese interés se convierte en mesa ocupada.

¿Y si ya tengo una web pero no funciona?

Lo primero es medir antes de rehacer. En el diagnóstico gratuito revisamos velocidad en móvil, si la carta se ve bien, si hay forma clara de reservar y si los datos coinciden con tu ficha de Google. Muchas veces se arregla sin rehacerla entera.

¿Te decimos qué costaría la tuya?

Diagnóstico gratuito: miramos tu web actual o tu situación de partida y te damos el orden de inversión real y las tres prioridades. Sin compromiso y sin humo.

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