Cuota mensual baja
Ofertas por unos pocos euros al mes. Salen bien de precio el primer año y son rápidas, pero la web no es tuya: si dejas de pagar, desaparece. Revisa siempre a nombre de quién está el dominio.
Es la primera pregunta que nos hace todo el mundo y casi nadie la responde claro. Aquí está el criterio completo: qué mueve el precio de verdad, qué tiene que incluir una web de restaurante para que traiga reservas, y qué preguntas hacer antes de firmar con cualquiera — con nosotros incluidos.
Cualquiera que te dé una cifra sin preguntarte nada te está vendiendo una plantilla o te va a pedir más dinero después. El precio de una web de restaurante depende de tres cosas y el resto son detalles: cuántos idiomas, si la carta se actualiza sola o hay que tocarla a mano, y qué tiene que hacer el cliente al llegar — mirar, reservar o pedir.
Con esas tres respuestas, el presupuesto se cierra en un rato. Sin ellas, cualquier número es inventado. Y es justo lo que diferencia una web que se paga sola de una que solo existe para que la ficha de Google tenga algo que enlazar.
Ordenados por cuánto afectan al coste final, de más a menos:
| Factor | Cómo afecta al precio | Qué decidir |
|---|---|---|
| Número de idiomas | Cada idioma es contenido nuevo que hay que maquetar y mantener | En el sur, ES e EN son obligatorios; DE y otros según tu clientela real |
| La carta | Una carta con fotos y alérgenos es la mitad del trabajo de la web | ¿Cuántos platos? ¿Cambian los precios cada temporada? ¿La editas tú? |
| Reservas o pedido | Un botón de WhatsApp es barato; un sistema de reservas con confirmación no | Empieza por WhatsApp y añade reservas cuando el volumen lo pida |
| Quién edita después | Si tienes que editarla tú a diario, hace falta un gestor y eso suma | Si solo cambias precios dos veces al año, no pagues un gestor |
| Fotografía | Sin fotos buenas ninguna web de restaurante funciona | ¿Tienes fotos propias decentes o hay que producirlas? |
| Textos | Redactar la carta y las secciones en varios idiomas lleva horas | Nos los das tú o los escribimos nosotros |
| Dominio y alojamiento | Es la parte pequeña del coste, pero es anual y no desaparece | Pregunta siempre a nombre de quién queda el dominio |
Desliza la tabla si la ves cortada en el móvil.
Ofertas por unos pocos euros al mes. Salen bien de precio el primer año y son rápidas, pero la web no es tuya: si dejas de pagar, desaparece. Revisa siempre a nombre de quién está el dominio.
Precio medio y entrega rápida sobre un diseño ya hecho. Funciona si tu negocio es estándar. El riesgo es el peso: muchas plantillas cargan lento en el móvil, que es donde te busca el turista.
Inversión de una vez, la web es tuya y se construye alrededor de tu carta y tu forma de trabajar. Es lo que hacemos: código ligero, sin cuota de plataforma y sin plugins que caducan.
Si un presupuesto no contempla esto, es barato por una razón. Esta es la lista mínima de una web de restaurante que funciona en zona turística:

No trabajamos con packs cerrados: cotizamos a medida porque un takeaway de veinte platos y un restaurante de tres salas con carta de vinos no cuestan lo mismo. Lo que sí publicamos son los rangos orientativos de nuestro producto para hostelería, para que sepas en dos minutos si encajamos.
El Pack Restaurante 360° arranca desde 497 € en su nivel base y llega a 1.497 € en el nivel premium, según idiomas, producción y alcance. La web se dimensiona dentro de ese marco o aparte, según lo que necesites. El presupuesto final se cierra tras un diagnóstico gratuito, y te decimos también lo que no te hace falta.
Menos de lo que la gente cree, si se hace sencilla y bien: una sola página bien resuelta con carta, fotos, horario y WhatsApp puede ser suficiente para un takeaway o una cafetería. El coste sube cuando entran idiomas, fotografía nueva y sistema de reservas. Lo cerramos tras ver tu carta y tu volumen.
La cuota mensual es cómoda al principio y cara a los tres años, y en muchos casos la web no es tuya. El proyecto propio cuesta más de entrada y luego solo pagas dominio y alojamiento. Si piensas tener el local más de dos años, casi siempre sale mejor el proyecto propio.
Necesitas las tres cosas, pero no dan lo mismo. La ficha de Google es donde te encuentran y Instagram es donde te recuerdan; la web es la única que controlas tú y la única donde el cliente puede ver la carta completa y reservar sin intermediarios. Si solo puedes hacer una cosa este mes, empieza por la ficha.
Una web de restaurante suele estar lista en pocas semanas. Lo que marca el ritmo casi nunca es el desarrollo: son las fotos y los textos de la carta. Cuando el cliente tiene ese material preparado, todo se acelera.
No, y quien te lo prometa miente. La web convierte al que ya te ha encontrado: cierra la reserva del que llega desde Google Maps, de la recomendación o del cartel de la calle. El tráfico viene de la ficha de Google, de las reseñas y de estar bien en la calle; la web es donde ese interés se convierte en mesa ocupada.
Lo primero es medir antes de rehacer. En el diagnóstico gratuito revisamos velocidad en móvil, si la carta se ve bien, si hay forma clara de reservar y si los datos coinciden con tu ficha de Google. Muchas veces se arregla sin rehacerla entera.
Diagnóstico gratuito: miramos tu web actual o tu situación de partida y te damos el orden de inversión real y las tres prioridades. Sin compromiso y sin humo.
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